miércoles, 20 de marzo de 2013

El Regalo

*Relacionado con Siberia

-Holaaaa!- ella le recibió con un abrazo al cuello y dos besazos.
-¡Hola!- le devolvió él el saludo pasándole un brazo por la cintura- ¿Qué tal estás?
-Bueno, aquí pasando el rato- dijo ella detrás de una gran sonrisa-. Cuando me has dicho que estabas en recepción, creía que estabas abajo.
-He mirado el directorio y he visto que era en la segunda planta- explicó él.
-Ven, te invito a un café- ella le adelantó un paso para indicarle el camino.

Siguió a la chica que vestía de blanco hasta una puerta morada.
-Pasa- le abrió la puerta.
La estancia era cuadrada. Un sofá verde tres plazas, una mesa de madera blanca, una nevera metalizada, una mesa de comedor de cristal y cuatros sillas, componían la decoración del office.
-¿Arpeggio?- dijo ella mientras cogía una cápsula morada de un bol de cristal con cápsulas de distintos colores.
Él le guiñó un ojo y se sentó en una de las sillas.


-¿Qué tal va la guardia?- preguntó él mientras echaba medio sobre de azúcar en el vasito de plástico.
-¡Déjate de guardias!- exclamó ella sonriendo- Cuéntame lo de la chica esa.
Marc no pudo evitar soltar una carcajada.
Se quedó mirando su vasito de plástico desechable y miró la taza en la que ella se había servido su café.
-Me gusta tu taza de SuperCoco.

***
Marc llegó temprano de trabajar.
Abrió la puerta del portal de su casa, miró en el buzón y cogió la colección de folletos de publicidad de Mediamarkt, BricoDepot, API inmobiliarias, Carrefour y una carta de Santander.
Entró en el ascensor, se pasó los folletos de publicidad bajo del brazo y abrió la carta del banco.

El ascensor llegó al rellano del cuarto. Marc se dirigió a la puerta dos.
Andaba distraído repasando el extracto de la cuenta corriente. Levantó un momento la mirada para asegurarse de no tropezar con nada, volvió a concentrarse en la carta del banco cuando volvió a levantar la mirada hacia la puerta de su casa. Había algo colgado en el pomo de la puerta.

Marc , curioso, aceleró el paso. Al llegar a la puerta de su casa, vio que había una bolsa de plástico negra con un post it pegado.

"quiero que quedemos otra vez!!"

Sonrió, abrió la puerta de la casa con la mano que tenía libre, dejó la carta del Santander y los folletos de publicidad en una mesita que había en la entrada de su casa y salió a coger la bolsa.
Cerró la puerta y se dirigió al estudio, abrió la bolsa y miró en su interior.
Una caja de cartón envuelta en papel de regalo rojo era todo lo que había.
Sonrió preguntándose qué le habría regalado ella.
Salió al patio, se quitó los zapatos y se puso las zapatillas granate de Celia Ruiz tan cómodas que le hacían sentir que por fin estaba en su hogar.

viernes, 15 de marzo de 2013

Por Si Fallas



tengo fly, tengo party
tengo una sabrosura..."

Marc se agarraba a su Cacique de garrafón con Cola en el vano intento de no irse de costado.
Con James y Helena comiéndose la oreja todo el rato, la noche se le estaba haciendo larga. La música, demasiado pachangueo para su gusto, le provocaba una sensación de hastío que hacía que empezase a fijarse en detalles como lo cutres que le parecían las paredes del local, que se le pegaban las suelas de los zapatos al suelo y que efectivamente, ese ron que le había costado diez pavos, era garrafón pero del malo.
-La próxima me pido una birra- le gritó a James por encima de la música- así por lo menos no bebo basura.
James le sonrió, levantó el pulgar y volvió a su conversación con Helena.
Marc pensó en que probablemente ni le había escuchado.


Se fijó en que al lado suyo, había dos chicas que no paraban de bailar todo el rato. La definición bailar era excesiva, más bien contoneaban sus cuerpos en un ritmo constante como si de una clase de aeróbic se tratase.
Pensó que tal vez irían juntas porque bailaban la una al lado de la otra, pero ni hablaban ni se miraban.

Notó que le tocaban el hombro.
-¿Nos haces una foto?- en realidad no escuchó lo que le dijo la chica morena que le ofrecía una cámara compacta con pantalla muy pequeña y le señalaba a su grupo de amigas.
Claro!- gritó mientras cogía la cámara.
El grupo de chicas, tomó posiciones cogiéndose de las caderas y los hombros y empezaron a poner poses. Resultó que las dos bailarinas eran del grupo de amigas.

Miró por la pantalla de la cámara pero no se veía nada. De todos modos, con la mano que le quedaba libre, les indicó que se juntasen más. Lo hizo para que se apretasen, estuviesen incómodas y perdieran las poses que habían adoptado.
Pulsó el obturador hasta la mitad pensando que así la cámara enfocaría sola y mantuvo pulsado en esa posición.
Qué naturales que estáis!- gritó por encima de la música.
Las chicas rieron y él aprovechó para apretar a fondo el obturador y sacar la foto.
Se disparó el flash y durante un segundo pudo ver la imagen en la minipantalla de la cámara. Por lo menos parecía que habían salido todas.

La chica que le había dado la cámara se acercó.
-¡Gracias!
-¡A ver si ha salido bien o la repito!
La chica cogió la cámara y Marc puso su dedo índice y pulgar encima de la pantalla y arrastró los dedos desde el centro de la pantalla hacia las esquinas.
-¿Qué haces?- dijo la chica entre carcajadas- ¡Que no es un móvil!
Es verdad!- Marc pensó que efectivamente, lo que llevaba bebido esa noche, sí que le había cogido el punto para haber hecho eso.
Él vio cómo la chica ampliaba la imagen de la pantalla y repasaba, una por una, las caras de sus amigas.
-¡Eres buen fotógrafo!- dijo ella- ¡Ninguna ha salido con los ojos cerrados!
Marc le dedicó una sonrisa exagerada.
La chica aguantó unos segundos a su lado sin decir nada y volvió con su grupo de amigas.

lunes, 11 de marzo de 2013

Todos Íbamos En Esos Trenes

La línea de cercanias C-4 pasa por la estación de Getafe Centro a las 7:36 y llega a la estación de Atocha, final de línea, a las 7:52. Hace entrada en la estación en el andén 5 o 6.
Si tu destino es Recoletos, puedes hacer transbordo en los trenes de cercanías que parten de los Andenes 1 y 2. Son trenes que atraviesan Madrid por debajo siguiendo el trazado subterráneo correspondiente a las calles Paseo del Prado, Paseo de Recoletos y Paseo de la Castellana. 
Estos trenes, partiendo de Atocha, hacen parada en las estaciones de Recoletos, Nuevos Ministerios y Chamartín.
Estos trenes que atraviesan Madrid por debajo, son los correspondientes a las líneas de cercanías C-2 y C-7, este último con origen en Alcalá de Henares.

El tren C-7 hace su entrada en la estación de Atocha a las 7:37 y sale de la estación en dirección a la estación de Recoletos a as 7:39.

Madrid 11 de Marzo de 2004


6:45 a.m.
Suena el despertador.
Remoloneas unos minutos en la cama, pensando en el frío que hace en Madrid en Marzo y lo bien que se está arropado con el nórdico de Ikea.

Ayer te acostaste tarde. Fuiste con tu novia al cine al pase de las diez, la dejaste en su casa y te fuiste a la tuya pensando en que no deberías acostarte tan tarde, los jueves toca quirófano de Lasik.
En el parte que estuviste repasando con Belén, tu compañera, jefa de optometristas y buena amiga, salían veinte cirugías.
El Doctor quiere empezar a operar a las nueve de la mañana, lo que significa que tienes que estar en la clínica a las ocho y media para calibrar el láser, chequear que los primeros pacientes tienen todas las pruebas realizadas, los marcas, les haces las fotos en el LADAR para que el radar del láser identifique los ojos y más pruebas técnicas de último momento. Todo en tiempo récord y sin fallos. Es un día, como todos los de quirófano, muy estresante.
Con suerte acabarás a las dos y tendrás una hora para comer y roncar en el sofá de la sala de descanso antes de empezar la consulta a las tres. Acabarás a las ocho de la tarde. 
Sin suerte, lo habitual, te comerás un bocata rápido y empalmarás con la consulta de la tarde.

La segunda vez que suena el despertador, te levantas de un salto.
Te afeitas, te duchas para arrancar el día, te vistes, desayunas leche con magdalenas (nunca te da tiempo a hacerte tostadas), una manzana, bandolera donde llevas el preciado bono trasporte de la zona B1, libro American Psycho (te ha dado por los libros de gente rara) para el trayecto de tres transbordos hasta llegar a Metro Lista y sales en dirección a la estación. 
Sales con una hora de tiempo porque con tres transbordos, no te puedes arriesgar a que uno atrase y pierdas las combinaciones de los otros dos. Sueles llegar a Recoletos a las ocho y poco, así que en lugar de coger el Metro en Plaza de Colón, subes paseando por el barrio de Salamanca, que tanto te gusta, hasta la parte alta de la calle José Ortega y Gasset, al lado del Ministerio de Asuntos Exteriores, que es donde está la clínica donde ejerces de optometrista.

7:33
Ya estás en la estación de Getafe Centro esperando a que llegue el tren. Lo más probable es que consigas un asiento. Cuando lo cogías en la siguiente estación de Getafe, las Margaritas, no podías sentarte casi nunca y aunque el trayecto desde Getafe hasta Atocha es de sólo un cuarto de hora, te quieres sentar y leer tu libro.

El tren hace su entrada en la estación de Getafe Centro. 
Te subes, te sientas y empiezas a leer ajeno a todo lo que sucede a tu alrededor. Suele estar un minuto esperando a que los viajeros suban y bajen del tren.

7:37
Algo ocurre, el tren hace un amago de arrancar y se vuelve a parar. Está parado un minuto más de lo normal en la estación. Te preguntas si es que se habrá estropeado. La gente empieza mirar por las ventanillas a ver qué está ocurriendo.
Unos segundos más y suena un pitido del intercomunicador del tren, suena la voz del maquinista:

"Este tren no va a salir en dirección a Madrid. Búsquense la vida"

Palabras textuales que se me quedaron marcadas en la memoria a fuego. Primero porque me indignó la forma en la que nos trató a los pasajeros y segundo porque no daba ninguna explicación de si habría otro tren que pasaría más tarde o si pondrían servicio de autobuses a Atocha.

Piensas rápido, ¿Cómo ir a Madrid y llegar lo menos tarde posible?
El autobús de línea, sale muy cerca de la estación y el bono transporte que tienes es válido, pero no estás habituado a cogerlo, no sabes los horarios y aunque sabes que lleva a Atocha, es una opción que te hace dudar.
El MetroSur, es una línea de Metro nueva que comunica todas las ciudades dormitorio del sur de Madrid.
A la altura de Alcorcón, enlaza con la red de Metro de Madrid. Llegarás tarde, pero por lo menos no tienes que salir de la estación y sabes que llegaras una media hora tarde a trabajar.

7:40
Te encaminas a las escaleras mecánicas que bajan a la estación de MetroSur que está en la misma estación que la estación del Cercanías.
Mientras bajas las escaleras, te das cuenta que la mayoría de la gente que iba a coger el Cercanías, ha pensado como tú, así que la estación de MetroSur está hasta arriba.

Antes de bajar a la estación, redactas un SMS (aún no existía el WhatsApp) en tu Erikson porque abajo no hay casi cobertura y quieres avisar a Belén de que llegarás tarde. Luego en la línea de metro, no hay cobertura.

"Belencica tren escoñao cojo metro llego tarde a currar"

viernes, 8 de marzo de 2013

El Inconsciente

-Saps on està el gel?
-Al forn- contestó Marc.
-Juas!- Sofía hizo una mueca burlona- seràs borinot.
Entraron en la cocina.

Marc abrió la despensa.
-Queda vodka, dos de whisky obertes del cap de setmana...- siguió buscando- Voleu el vostre Peché?
-On estàn els gots de plàstic?- preguntó Sofía.
-En una borsa de Continente- contestó Marc- si no trobes per a tots, açí queden de tubo.

Marc cogió una bolsa de plástico y le enseñó donde estaban los vasos. En otra bolsa metió las cuatro botellas. Abrió la nevera de playa y sacó una botella de Coca-Cola de dos litros y una de Fanta de Limón.
-La baralla crec que està en l'habitació de Rafa.

Marc y Sofía entraron en la habitación del hijo del dueño de la casa.
La cama estaba sin hacer. Camisetas arrugadas tiradas por el suelo y apuntes desordenados esparcidos por encima del escritorio debajo de varios Jueves que hacían de pisa papeles, eran parte del escenario de la habitación.
Marc empezó a escarbar en los cajones del escritorio.


Sofía se quedó mirando unas Polaroid que estaban pinchadas en el corcho de la pared del que colgaba una bandera Estelada.
-¿De cuando son estas fotos?- preguntó ella.
-Del concierto de Alejandro Sanz.
-"Cómo te echo de menos..."- empezó a canturrear Sofía- La verdad es que estás hecho un guarro con las barbas que me llevas- dijo ella como hablando para si misma.
Dame un respiro!- dijo él mientras seguía buscando- me he pasado el verano currando y me tenía que afeitar todos los días.

-Al final- Sofía seguía mirando las fotos del corcho-¿Cómo has quedado con "esa" del coche?
-"Esa" tiene nombre- Marc empezó a buscar encima de la cajonera de pino llena de pegatinas del Bloc- ¿Donde habrá puesto la baraja? Pues nada, lo hemos dejado.
-¿Hemos?- Sofía se dio la vuelta y miró a Marc- No es lo que me ha dicho Carol.
Marc cesó en su búsqueda y se la quedó mirando.
-Si ya te ha contado lo que ha pasado ¿Qué quieres que te cuente?
Sofía le miraba mientras meditaba cómo preguntarle.
-Me ha dicho que la has dejado tú.
-Sois unas cotillas de los cojones- dijo Marc mientras reanudaba la búsqueda.

martes, 5 de marzo de 2013

Dublín


La primera semana después de mi regreso a Irlanda fue decisiva.
Había vivido seis desconcertantes meses en Dublín. Parece que el cambio de ciudad, hogar, clima, gente, me estaba afectando, tardé en darme cuenta, de una manera positiva.
Durante esos seis meses, conocí a mucha gente. Todos los días eran una aventura, emocionante, pero mi tiempo estaba parado.
Tuve la necesidad de volver a España en Diciembre, aunque fuese por un par de semanas, lo suficiente para darme cuenta de lo que tenía, lo que podía tener y lo que quería.

La primera semana después del regreso a Irlanda, la voy a llamar “La Semana Consciente”, fue como un proceso de asimilación, de toma de consciencia, sabiendo qué había vivido, intuyendo lo que buscaba y con lo que disfrutaba.
Se activó mi reloj y empecé a dar rienda suelta a mis sentimientos, siempre acorde a mi toque racional.
Estaba motivado, valiente, confiaba en mí.

El Domingo me wasapeó mi amiga Rebeca. La conocí a través de Carlos, un chico de Valencia que poco después volvió a su tierra ante la falta de oportunidades cuando terminó su beca Erasmus.
Todos quedábamos para ir a los meetups, quedadas para hablar en inglés con personas de diferente nacionalidad, aunque en realidad, era una excusa para poder conocer gente y quedar para salir.
Cuando estás fuera de tu país, no es fácil conocer gente. Todo es muy intenso, cuando conoces a alguien, quieres no equivocarte y que pueda ser parte de tus amigos, esa familia que uno elige.
Rebeca me comentó la idea de ir a unas clases gratuitas de salsa. No lo dudé, estaba en el momento carpe diem. Después de la  salsa enlacé con kizomba, animado por la profesora de baile que, por cierto, era sevillana.
Para entonces Rebeca ya se había ido, tenía que hacer unas compras. Me fui a casa contento por haber disfrutado el día.

En mi Semana Consciente había empezado a llevar una agenda donde apuntaría todos mis deberes diarios.
Al día siguiente, me desperté temprano con ganas de resolver mis tareas del día. Entre tanto me acordé de que dos días atrás había pasado por la escuela de baile a informarme por las clases de contemporáneo.


  • 14 de Enero  de 2013

De camino a casa se encontraba el vegetariano que vendía la comida que les sobraba del día por 1€. Tenías que estar a las nueve in the evening en punto. En Irlanda, la fruta y la verdura frescas, tienen un precio prohibitivo. Era una forma de conseguir vegetales frescos ajustados a la economía de alguien que tiene que vigilar mucho sus gastos. Yo aprovechaba para coger dos o tres menús y tener comida para un par de días.

A menos cinco, ya estaba en la puerta cuando llegó Daniel, un maño que estaba empezando a ser un buen amigo. Recordé que hace tres días habíamos estado también ahí comprando la cena.
-¿Qué tal?- le pregunté.
-Muy bien, venimos del meetup de "Costa"- dijo Daniel.
Detrás de Carlos estaba Takuto, un japonés que conocimos en los meetup.
-Esta es Laura- dijo Daniel- y ella Helena. Las hemos conocido en el meetup.
-¿Españolas?- les pregunté en tono de afirmación.
-Sí- sonrieron Helena y Laura.

Entramos en el restaurante. Era como un buffet; arroz blanco, arroz integral, judías, pasta y queso en salsa era lo que quedaba del día.
Pedí mi cena a la chica que atendía mientras Daniel se la pedía al chico. Mi mirada se dirigía a Helena.
-¿No vas a pedir?- le pregunté.
-No estoy motivada- dijo ella.
-Venga mujer. Si por 1€, te la puedes guardar para mañana si quieres- dije yo.
-Está bien- sonrió Helena. 
  
***


Chats (1)          Helena                        
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                             21 de enero de 2013       

                                   12:07 vv Hola como stas? 

Hola, en casa ya 13:48
La verdad es q contenta 13:48

                                         13:55 vv lq tal ha ido
                                         13:55 vv  ?
Creo q bien
O eso espero J                13:55
                                        13:55 vv como me alegro por ti
                               J 13:56
                                           13:56 vv  Pero q t han dicho 
Estoy contenta pq me he
wxpresado bien en ingles
creo y lo he entendido todo   13:56
                                                                q bien                     
                                          13:57 vv ya estaba un poco preocupado
 Como no contestabs 
                                        13:57 vv no sabia si preguntar       

Estoy cntenta pero no me 
hago ilusiones. La de la   
entrevista ha sido sincera
me ha dicho q ha entrevstado
a irlandeses tb para el puesto   
asi q lo tengo crudo                    13:57
                                                                 Ya veras como t cogen 
                                                13:58 vv tu das el perfil de sobra 

                                         Ahora tenemos que celebralo
                          13:58 vv t apetece qedar para cenar hoy?
                                          Invito yo. Of course 
                                          Asi cuando te den el puesto 
                          13:58 vv me devuelves la invitacion
  J  13:59
Supongo q eso sera un si 
                             13:59 vv ??       
  Siiiiiiiii  13:59
                             13:59 vv jajajjajjaaj
  A q hora? 13:59
                                        14:00 vv A las 7 en la Molly Malone
                               Ok 14:00
                                        14:00 vv hasta luego
                      Un beso! 14:00
                                        14:00 vv un beso

 Podemos qedar a las 19:30 mejor 18:30
                                                      18:44 vv Si mejor

Jaume llegó a las 19:30 “sharp” a la estatua de Molly Malone situada en un extremo de Grafton Street. Helena ya esperaba.
-¡Hola!- saludó ella.
Se saludaron con una sonrisa y un beso en la mejilla. Desde el primer día que se conocieron, siempre se saludaban con un beso, era un gesto de complicidad entre ambos.
Tienes la cara helada!- dijo Jaume- ¿Llevas mucho esperando?
-Desde las siete- sonrió ella- no sabía si habías visto mi mensaje y he venido antes por si acaso- dijo sin darle importancia.
Comenzaron a caminar sin un rumbo fijo por la calle.
-Cuéntame sobre la entrevista - dijo Jaume- ¿Era para Arbatos, subcontrata de Microsoft?
-Sí, pero vamos al Starbucks que necesito wifi- contestó ella

viernes, 1 de marzo de 2013

Siberia

-Yo lo que quiero es aprender a hacer es La Fabiola- dijo BA
-¡Mi hermana tiene la receta!- dijo Rubio- Espera que te la paso.

Marc pensó que no tenían remedio. Siempre estaban hablando de comer dulces y luego quejándose de que no les entraba la ropa o de si tenían que ir al gimnasio.

-¡Anda!- dijo BA- Lleva almendras. ¡Qué ricas! ¿Cómo las puedo moler?
-Una bolsa de almendras molidas, un pavo en Mercadona- dijo Marc.
-Nooo- dijo BA- mi padre me las manda ya peladas.
-Las puedes picar con la Termomix- dijo Rubio.
-No tengo- dijo BA- ¿Con la batidora vale?
-¡Claro!- dijo Rubio.
-No te compliques. Un pavo en Mercadona- dijo Marc con una sonrisilla- las almendras de tu padre, las asas y las salas y nos las traes para picotear.
-Anda toma, que ha venido un paciente- dijo BA mientras le pasaba un sobre a Marc.

Marc salió del office y se dirigió a la Sala de Pruebas. Abrió el sobre y leyó la información del paciente (Sonya Fiodorova).
Abrió la puerta de la Sala.

Unos señores con expresión aburrida, de unos cincuenta años, estaban sentados en la parte ancha de la sala.
Una pareja joven estaba al lado de ellos. Ella era mulata, así que no debía de ser Sonya.
Una chica tecleando un móvil de funda blanca con strass, estaba sola en las sillas de enfrente de recepción.
Marc se dirigió a ella.

-¿Sonia Fiodorova?- le preguntó.
-Sí- ella se levantó y empezó a recoger sus cosas.
-Hola buenos días- Marc le tendió la mano para estrechársela.
-Hola.
Se dio cuenta de que Sonya iba cargada con el móvil en una mano, el bolso en otra y estaba intentando coger su tres cuartos gris jaspeado de Miu Miu con las manos ocupadas.
-Deja que te ayude- Marc cambió la dirección de la mano. Asió el abrigo y le invitó a seguirle.
-Gracias- dijo ella.
-En invierno no se puede salir de casa- dijo él amable.
-Sí ¿Verdad?- le sonrió ella.
-Te voy a hacer unas pruebas y luego pasamos a consulta con el Doctor.


Sonya pasó a la Sala precedida por Marc.
-Puedes dejar tus cosas en esa silla negra y te sientas en el taburete de tu izquierda.

Sonya dejó el bolso encima del chaquetón que había dejado Marc en la silla de piel negra y vio dos taburetes grises enfrente de ella. Delante de cada taburete, había una mesa color crema con dos aparatos prácticamente iguales de color marfil y gris.
En la sala también había tres máquinas con cabezales de diferentes diseños puestos en batería y otros dos taburetes grises mas.
Se sentó en el taburete que le indicaba Marc.
Él se situó al otro lado del cabezal del aparato.
-Muy bien, te acercas a la máquina y apoyas la barbilla y la frente- ella hizo lo que le ordenó Marc-. Mira de frente y vas a ver una casa que se va a poner borrosa.
Marc hizo una serie de medidas, le indicó que recogiese sus cosas y la acompañase a su gabinete.

Pasaron a una sala larga y estrecha.
-Puedes dejar tus cosas en la silla azul de la derecha y te sientas en este sillón.
Él se sentó en una silla negra con ruedas a unos dos escasos metros de ella y dejó la historia encima de una pequeña mesa de despacho que quedaba perpendicular a Sonya, de forma que, desde su sillón, ella veía el perfil izquierdo de Marc.

-Bueno Sonia ¿Qué tal estás?- dijo él mirando de lado a Sonya desde su silla negra- ¿Cual es el motivo de la consulta?
-Veo puntitos negros.
-¿Con los dos ojos?
-Sí. Pero a veces vienen y desaparecen.
-¿Desde cuándo los ves?
-Jolín. No se decirte- ella puso la mirada perdida como pensando- No lo sé.
-La visión ¿Qué tal?
-Bien. Veo bien. Creo.
-¿Estás trabajando, estudias...?
-Trabajo.
-¿A qué te dedicas?
Sonya pareció dudar. Él se dio cuenta. Había personas a las que no les gustaba decir su profesión si tenían que ver con algo relacionado con el servicio doméstico. Tenía preparada una respuesta para estos casos.
-La pregunta es para saber tu necesidad visual. No es lo mismo trabajar delante de un ordenador todo el día, que en la calle dirigiendo el tráfico o en una obra, que en un hotel de mantenimiento.
-¡Uso mucho el ordenador!
-¿Administrativo?
-Bueno, sí- dijo meditándolo ella- administrativo.
-Ahora te voy a graduar y ya te digo qué tal ves y si necesitas ayuda visual- Marc miró la historia de forma que Sonya le veía el perfil izquierdo- ¿Tienes los ojos operados de algo?
-No.
-¿Te pones gotas en los ojos para algo?
-No.
-¿Diabetes, hipertensión, hipertiroidismo, anemia...?
-No.
Marc no la miraba, solo hacía marcas o anotaba en la historia.
-¿Tomas pastillas o medicación para algo?
-Anticonceptivos y unas vitaminas.
-¿Vitaminas para algo en particular?
-No sé. Para estar bella...- dijo ella sonriendo.
-¿Más bella aún?- dijo él en tono neutro.


martes, 26 de febrero de 2013

Eating A Sandwich


En la serie de mi experiencia vital, ayer se produjo un nuevo capítulo de esos que son para contar a los amigos, pero que JAMÁS contaré a mis hijos.


Después de un día agotador, de consulta (laaarga)^2 por la mañana y (laarga)^3 por la tarde por fin llegue a San Juan a recoger mi coche.
Se suponía que me tocaba entrenamiento de tirada larga para acumular volumen, pero después del día que había pasado y la mala noche anterior, no tenía ganas de pisotear el suelo.

Fui a coger mi coche y se me acercó un hombre.
-Please sir, taxi here?
(Buff, aquí un Taxi lo va a tener crudo).
No, enfrente del Mercadona y el Lidl de al lado de Lucentum no hay paradas de taxi.
- I go to Holladay Inn. I pay you Money, you carry us.