martes, 9 de abril de 2013

Sushi Para Tres


* Continuación de Denia y El Día Después

No paraba de pulsar el móvil. Apuntaba a la televisión con el teléfono y volvía a mirar la pantalla táctil.
-Aaayyy- volvió a concentrarse en las instrucciones que tenía abiertas en el  Vaio.
El pitido del interfono le sobresaltó. Fue corriendo desde el sofá y oprimió el pulsador azul del interfono.
-¡Sube!- dejó la puerta de la casa abierta y volvió a pelearse con la televisión que se había quedado sin volumen.

-¿Hola que tal estás?- saludó él.
Ella no contestó, seguía mirando su Xperia y la pantalla del portátil y movía los labios rezándose las instrucciones. De repente se pudo escuchar la sintonía de Anatomía de Grey.
-¡Toma!- exclamó triunfal- Ahora sólo me falta aprender a cambiar de canal.
-¿Qué haces?- preguntó él- ¡Oye! Tele nueva.
-Sí- ella seguía sin mirarle.
Él se acercó por detrás y le tapó los ojos con las manos. Ella se dignó a prestarle una sonrisa y darle su atención.
-Hola- susurró Júlia. Marc esperó unos segundos más, pero ella seguía concentrada en la tarea de programar la app del móvil.

Marc fue a la cocina, abrió la puerta de la nevera y puso al frío la botella que había traído.
-¡La cena está a punto de llegar!- gritó ella desde el salón.
-¿Qué has pedido?- voceó él.
-¿Qué?
Marc se acercó de nuevo al salón.
-Que qué has pedido.
-Para que veas que te cuido, he pedido sushi- Marc le miró sorprendido.
-¿Tú sushi? ¿La señorita si está un poco rojo es que la carne está cruda, ha pedido sushi?- se burló él.
 -Me convenciste con eso que me dijiste que las anchoas y los agrios también son pescado crudo y me gustan- dijo ella dejando de mirar por primera vez el móvil o la televisión. Marc sonrió.



-Júlia, vengo muerto, me he pasado el día en quirófano y después consulta, ¿Me invitas a un café?
-¿A estas horas?- se extrañó ella- En la cocina está la Nespresso ¿sabes cómo funciona?
Marc asintió con la cabeza y se dirigió a la cocina.

Júlia siguió su batalla con la televisión, se quedó mirando un momento la pared, suspiró y se levantó del sofá.
-Yo lo quiero largo e intenso- dijo ella mientras abrazaba a Marc por detrás. Él se giró y se dieron un corto beso.
-¿Quieres un café?
-No me refiero al café- esta vez el beso largo y apasionado fue interrumpido por el timbre del interfono. 
Se dirigió por segunda vez esa noche al interfono y abrió la puerta del portal. Volvió a abrazarse a Marc, puso cara de niña traviesa- Tampoco me refería al beso- le susurró al oído.

viernes, 5 de abril de 2013

Denia

*Continuación de La Mesa (Segunda Oportunidad)


"Por dentro
donde nadie sabe verte
donde nadie se ha atrevido a entrar
donde dicen que hay peligro de derrumbe
donde a veces siempre duele
donde cuesta respirar"

-Vale, sí que me gusta.
Ella le miró de reojo y le sonrió, volvió a centrar su atención al frente.
El espejo que era el azul del Mediterráneo a esas horas de la mañana, le hizo olvidar lo cansado que estaba después de las horas de viaje.
-¿Cuándo llegamos?- preguntó imitando a un niño pequeño.
-Pronto- respondió ella alargando las oes-. Venga, retiro lo dicho sobre las reglas del coche.
-¿Me dejas poner la música un rato?
-A pesar de ser mi coche, haré una excepción.

Marc pulsó las entradas del equipo de audio y pasó por CD, FM1, FM2 hasta llegar a BT-STREAMING. Desactivó la conexión del Xperia de Júlia y sincronizó su móvil con el Bluetooth de la radio del coche y buscó en su lista de temas.
-¿Qué vas a poner?
-A ver si adivinas.
-A ver, a ver- Júlia arrugó el entrecejo- ¡El Sueño de Morfeo!
Marc le sonrió.
-¡Melendi!- bromeó ella.
-Como sigas insultándome, me bajo del coche.
-¡Bisbal!
-¡Para el coche!
Júlia se desternillaba de risa.
-Apuesto por Los Planetas- Marc le miró de reojo y le sonrió- Pero que no sea nada de malos rollos.
-Confía en mí- dijo él- Además en esta canción sale una parte de ti- los primeros acordes del temas llenaron el habitáculo.


desde antes que amaneciera
estuve esperando en tu puerta
desde las seis de la mañana
esperando a que vinieras”


-Me gusta como huele tu coche- dijo él.
-Es un ambientador que compro por internet- Júlia cambio de marcha- ya no lo noto.
-Pues sí que se nota- Marc tocó el frasquito de cristal que estaba enganchado en el respiradero del salpicadero- Olor a nuevo. Mola.

Marc tarareaba la letra de la canción.
Pensó en lo raro que se sentía viajando de copiloto en el coche de ella. Le gustaba su Audi A3 , por dentro tenía acabados en piel beige y rojo, a juego con el bermellón de la carrocería.
-¿Y cuando se supone que salgo yo?- preguntó ella.
-No sales tú, sale una parte de ti- Marc subió un poco el volumen-.  Ahora.

“no la he podido olvidar
que desde el momento en que la vi
no he pensado en nadie más

miro la luna
que se refleja
en sus ojos verdes
cuarto creciente”


Júlia le sonrió.
-La pena es que casi no se le entiende.
-¿Te gusta?
-Que sí, pesado- dijo ella sonriendo.
-¿Pesado yo?- dijo él- ¿Cuándo llegamos?

martes, 2 de abril de 2013

El Día Después

*Continuación de Segundo Premio

-(¡La puta!)- retumbó en su cabeza.

Creyó abrir los ojos, pero no pudo asegurarlo, todo lo percibía en un negro carbón.
Estiró el brazo buscando la lamparilla de la mesita de noche. Tanteó en el aire y no encontró nada. Se tumbó sobre ese costado y se estiró más pensando que así alcanzaría la luz de su mesita, pero siguió encontrando el vacío más absoluto.
-(¡Joder! ¿Donde está la puta mesita?)

Decidió que se incorporaría en la cama y así la buscaría mejor.
Se sentó en el borde del colchón y en las tinieblas, siguió buscando una mesa que no quería dejarse encontrar.
Pensó que se tendría que poner en pie.
Cuando dio el primer paso, topó con la pared.
-(¡La puta! ¿Qué hace aquí una pared?)

Ahora que estaba de pie, pudo ver una rendija de luz que se colaba por debajo de lo que parecía una puerta.
En su mente algo le dijo que la puerta de su cuarto no debería estar ahí, pero era lo único que le alejaba del terciopelo negro de la estancia.


  Palpó lo que parecía una puerta de madera y encontró el pomo. Al abrir, un cañón de luz le hizo daño al esfínter de su iris. Cuando pudo habituarse, encontró el interruptor de la luz.
-(¡La puta! ¿Donde estoy?)
La habitación le era totalmente desconocida. Esto le asustó un poco. No sabía donde estaba, qué hacía en aquel lugar, ni cómo había llegado allí.

Se sentó en la cama y meditó unos instantes. Seguía sin recordar. Sabía que anoche había quedado para cenar con unos amigos, pero no recordaba con quién.
Se rascó la piel reseca de los muslos, entonces tomó consciencia de que iba desnuda de cintura para abajo.

sábado, 30 de marzo de 2013

Monas y Fogassetas

Esta es la receta clásica y artesanal de la Mona de Pascua de la casa de mi abuela, mi madrina y mi Tata Paqui.
Tradicionalmente, nos reunimos en familia para hacer monas el Viernes Santo por la tarde noche.
Empezamos a las ocho de la tarde y acabamos a las cuatro de la madrugada. Hacemos dos hornadas porque la masa es muy delicada y para tener una segunda oportunidad por si la primera sale mal.


Ingredientes:

-3 Kg de Harina normal.
-850 gr de azúcar.
-500 ml de leche entera.
-500 ml de zumo de naranja exprimido a mano. No debe de ser exprimido a máquina o licuado.
-500 ml de aceite de oliva.
-11 huevos talla L batidos.
-180 gr de Levadura fresca.
-Ralladura de piel de dos naranjas y dos limones. Sin llegar a la parte blanca o amargará.
-2 huevos talla L batidos para adornar.
-200 gr azúcar para adornar.

-Queso, ensaladilla, agrios, coca rellena, habas, vino, cerveza, agua y entrantes varios.

Masa Creciente.
-Se disuelven los 180 gr de levadura en el medio litro de leche tibia ( a menos de 40 grados o matas la levadura).

-Se añaden 6 cucharadas de harina y se mezcla con las manos de forma que no queden grumos. Obtenemos una gacha ligera.

-Se tapa con un film transparente y la dejamos reposar unos 20 o 30 minutos, hasta que la masa dobla su volumen.

Masa principal.
-Se tamiza la harina y se reservan unos 50 gr.
-En un lebrillo brillante grande o un barreño grande ( nuevo y lavado por favor, no seáis cerdos) se echan los 2900 gr de harina y con las manos hacemos un hueco en el centro formando un volcán.
-Se añade el azúcar y las ralladuras y se mezclan un poco en el fondo del volcán.


-Se añade el aceite y lo mezclamos evitando que se formen grumos, respetando las paredes del volcán.


-Se añade el zumo y lo mezclamos evitando que se formen grumos, respetando las paredes del volcán.




-Se añaden los huevos y lo mezclamos evitando que se formen grumos, respetando las paredes del volcán.



-Se añade la Creciente y con un movimiento circular y envolvente, se añade poco a poco la harina de las paredes del volcán, amasando con los dedos evitando que se formen grumos.



-Cuando hemos conseguido una masa homogénea, se vierte en el mármol de la cocina ( limpio por favor) enharinado.
-Se añade harina muy poco a poco ( otra persona debe ir añadiendo harina muy poco a poco al mármol y el que amasa debe ir " buscando" con la masa la harina) y se hacen movimientos envolventes suaves como si se lavase una prenda delicada a mano en una pila.


No se debe tocar en exceso la masa o se sobará y estará muy densa la mona final, como una coca boba, que es lo que obtienes al hacer la mona en la Termomix ( esto va por alguien cuyo nombre empieza por S y acaba por usana).
-Se amasa sin apretar, no estamos haciendo pan. Se debe presionar muy suavemente, como si tocásemos un pecho.



Primera Subida.
-Cuando la masa prácticamente no se pega al mármol ( no hay que pasarse echando harina) se pasa la masa al barreño grande limpio y seco. El barreño debe de ser tan grande teniendo en cuenta que la masa, al subir, doblará su volumen.

-Se tapa el barreño con una sábana limpia que no toque la masa y se envuelve con una manta.

-Lo dejamos reposar en una habitación templada a unos 22 o 24 grados. Tarda en subir unas tres horas.
No hay que estar destapando la masa todo el rato para mirar, hasta las tres horas mínimo no va a subir.

-Te vas a la mesa y te tomas la picaeta. Tienes tres horas para cenar y disfrutar como desees.


-Sabemos que la masa ha subido, cuando ha doblado su volumen y cuando al presionar suavemente con un dedo la masa, desaparece la huella que hemos dejado, en unos cuatro o cinco segundos.


Segunda Masa.
-Una vez ha subido la masa, mojamos las manos en aceite de oliva( para que no se nos pegue la masa en los dedos) y cogemos porciones con las manos.


-Hacemos formas de "cabezas de setas" con las manos.
No se debe apretar la masa, ni hacer bolas, ni tocarla mucho.
Se trabaja muy suavemente, procurando que la parte que luego se verá dorada de la masa, sea uniforme, sin picos ni grietas.
Calculamos el tamaño de cada porción teniendo en cuenta que la masa después volverá a doblar su volumen.


Segunda Subida.
-Se introducen las monas en una habitación a unos 20-22 grados, sin corrientes de aire y no se tapan.
-Tardará en subir una media hora o cuarenta y cinco minutos.


-Sabemos que la masa ha subido, cuando ha doblado su volumen y cuando al presionar suavemente con un dedo la masa, desaparece la huella que hemos dejado, en unos cuatro o cinco segundos.


-Si queremos adornar la mona con un huevo cocido, se debe de poner antes de que suba la masa, presionando muy suavemente en el centro y lo cubrimos con dos tiritas de masa, para que la masa al subir, no lo haga más de un lado que del otro.


-Tenemos listo el horno eléctrico a 180 grados, placa arriba y abajo (no grill) y la bandeja en la segunda altura.
-Si es horno de leña, se introduce un folio en el horno un minuto. Si sale marrón suave es horno flojo. Si sale marrón canela es horno medio-fuerte. Si sale marrón oscuro es horno fuerte.
Nos interesa un marrón canela.


-Introducimos la mona y tardará en dorarse unos 20 o 25 minutos en función del tamaño de la masa.



-La masa está cocida cuando se dore. Esta receta es artesanal y no debes dejarla marrón tostado, porque amarga, esto no es una mona de Mercadona.
-Cuando esté dorada y aún caliente, se pinta la superficie con huevo batido y se adorna con el azúcar.



-Se introduce otra vez en el horno 30 segundos.


Degustación.
-Se deja enfriar bien antes de comer.
-Lo tradicional es disfrutarla para desayunar o merendar o sola o acompañada de chocolate a la taza o en onza ( no la toméis con salchicha de pascua ni con sobrasada, no quiero mirar a nadie alcoyanos, por favor).

-Con esta receta, la mona aguanta perfecta hasta cuatro o cinco días. No se debe guardar en un cartón, ni en un plástico.
Se deben guardar en un armario de la cocina tapadas con una servilleta de tela.

 

Bon Profit!

viernes, 29 de marzo de 2013

Segundo Premio

*Relacionado con La Mesa (Segunda Oportunidad), La Cama

Inspira, inspira, expira, inspira, expira, inspira,inspira, expira, inspira, expira.
El aire frío de la noche te taladra los pulmones.
Inspira, inspira, expira, inspira, expira, inspira,inspira, expira, inspira, expira.
Sientes la corriente helada que te seca el sudor de la frente.
Inspira, inspira, expira, inspira, expira, inspira,inspira, expira, inspira, expira.

“Cuando no te puedas mantener en pie,
y ya no te quede nada por beber.
Y tengas que volver,
y tengas que volver.
Y tienes tanto que explicar 
que no te pienso escuchar.
Y no sepas que hacer…”



-¡Vaya hijo de puta!
Inspira, inspira, expira, inspira, expira, inspira,inspira, expira, inspira, expira.
-No creo que lo haga porque sea mala persona.
-Perdona, es ¿la tercera que te hace?
Inspira, inspira, expira, inspira, expira, inspira,inspira, expira, inspira, expira.
-No llevo la cuenta ¿Para qué?
Inspira, inspira, expira, inspira, expira, inspira, inspira,expira, inspira, expira.
-En realidad la culpa es mía por...- inspira,Inspira, expira, inspira, expira, inspira, inspira, expira, inspira, expira- porconfiar en él.
-¡Mándalo a tomar por culo!
-No creo que supiese ni porqué se lo dijese- inspira,inspira, expira, inspira, expira, inspira, inspira, expira, inspira, expira-. Creo que sólo es que está pagado de sí mismo y no ve dos palmos  más allá de su iPad- inspira, inspira, expira, inspira, expira, inspira, inspira, expira,inspira, expira-. Nunca he tenido que ir chupando el culo de nadie por una amistadInspira, Inspira, expira,inspira, expira, inspira, inspira, expira, inspira, expiraen fin, de lo que siembre que recojaLa otra tarde, si no es porque, encima soy tan imbécil que me cae bien, me hubiese caído como una patada en los huevos.

“y no sepas que hacer.
Y lo que tienes que decir
es algo que no quiero oír.
Esta vez nadie te va a preguntar…”


Inspira, Inspira, expira, inspira, expira, inspira,inspira, expira, inspira, expira.
-Yo me tengo que ir ya. He quedado.
Se chocaron las manos.
-Vale tío. Voy a dar una vuelta más.
Subió el sonido del iPod.

“Y si piensas volver
Y si piensas volver
Si lo has pensado alguna vez
puede que entonces yo no esté
Y ¿qué vas a ofrecer?,
y ¿qué vas a ofrecer?
Si lo que antes te sirvió
no tiene ya ningún valor.
Si te esfuerzas puedes desaparecer,
Y si vas a volver…”



“Time forty minutes- Distance eight point one kilometers- Pace four minutes thirty-seven minutes per kilometer- Current Pace four minutes twenty seconds per kilometer.”



La voz en off del programa de monitorización de entrenamiento, le avisó de que había llegado al final de la sesión de hoy.
Bajó el ritmo de carrera para recuperar pulsaciones, apagó la app, insertó el comentario para compartir en las redes sociales y salió del parque. Sólo escuchaba el latido de su corazón y la música del iPod.

Siguió corriendo a un ritmo menor para no enfriarse en el camino a casa. Al pasar por la plaza del Ayuntamiento, de reojo, vio una melena conocida, volvió a mirar para asegurarse de que era ella.
Estaba con otra chica y llevaba una bolsa de deporte  Nike en la mano. Ella le miró y le saludó. Pareció dudar un momento y se decidió.
-¡Marc espera!

Marc paró de correr y se mantuvo a unos diez pasos de ella. Apagó el iPod. Ella se despidió rápido de su amiga y se acercó a donde esperaba él.
-Hola atleta- dijo regalándole una mirada cariñosa.
-Hola Sofía.
Sofía se acercó otro paso más para darle dos besos. Marc dio un paso atrás. Ella se dio cuenta.
-¿Cómo estás?
-Voy tirando.
-¿Sigues corriendo?
-Nunca he dejado de correr.
Un frío silencio les separaba.
Ella se percató de que él estaba incómodo y se le borró la sonrisa de la cara. Marc respiró hondo.
-He quedado para correr con James. Ya voy de vuelta a casa.
No pasaba mucha gente por las calles a esa hora. Un nuevo silencio se apoderó de la conversación.
-Yo vengo de inglés- Sofía le miró de arriba abajo, Marc se percató de ello- ¿Qué tal el trabajo?
-Muy bien, he renovado.
-Sí, ya lo vi- sonrió ella- ¿Qué tal los…-Marc le interrumpió.
-Sofía, ¿De qué vas?

A ella se le borró otra vez la sonrisa de la cara.
-Marc...
-¿De qué hostias vas?-  Marc hablaba muy tranquilo- ¿De amigacha porculera? ¿De “aquí no ha pasado nada” y ahora aparezco y tenemos que ser amigos?Sofía le devolvió una mirada entristecida- A ver si te crees que no sé que sabías lo de mi padre y ni un puto mensaje.
-Marc ¿Qué querías que hiciese? Todo estaba muy reciente. Para mí todo esto no ha sido fácil ¿Sabes?
-No cuesta tanto comportarse como una persona normal. Fuiste la única que no dio señales de vida- Marc hablaba en un tono extrañamente tranquilo-. Que lo nuestro no fue a ningún sitio, de acuerdo, pero después de tanto tiempo...
-Marc, que lo nuestro no haya funcionado,no significa que no te aprecie y que quiera que seamos amigos.
Marc miró al suelo y negó con la cabeza.

-Tío, nos conocemos hace mucho y sé que tú también me aprecias.
Marc se quitó el puf de la cabeza y se lo puso en el cuello para no enfriarse. La miraba impasible.
-¿Te apetece que quedemos un día? En plan amigo, sin presión, hablamos de nosotros, nos aclaramos y quedamos en paz.
-Ahora estamos hablando- dijo él. Sofía le dedicó una sonrisa irónica.
-¡Venga va!- dijo ella-  no seas crío. ¿Qué quieres que te diga?
Marc se restregó la cara con una mano como si la conversación le estuviese dando dolor de cabeza. Dio unos golpecitos al suelo con la punta del deportivo y la miró.

-Tengo que reconocer que encima soy gilipollas y soy incapaz de odiarte- dijo detrás de una sonrisa resignada.
Sofía se acercó para darle un abrazo. Él volvió a echarse hacia atrás.
-No me toques mujer, que voy todo sudado y hecho un cerdo.
Los dos sonrieron. Guardaron un corto silencio.
-El viernes he quedado con Joan y Loe para ir a una “cena maridaje” en Casa Mama Lola. La bodega Torres trae un sommelier y presentan sus vinos. Son treinta euros. ¿Quieres venir?

***
Marc había recogido a Sofía con el coche y habían llegado al restaurante antes que Joan y Loe.
Bodegas Torres había preparado una  recepción en la puerta del restaurante. Un par de camareros se paseaba entre los ochenta invitados que completaban el aforo máximo del local.
La copa de bienvenida consistía en champagne. No dieron ningún aperitivo de entrante para acompañar.
Mientras esperaban a sus amigos, tomaron un par de copas.
-¡Hola!- Joan y Loe aparecieron un cuarto de hora tarde.
Intercambiaron los besos de rigor.
-Tardones- sonrió Marc- venga que os quedáis sin champagne. Aunque la verdad es que no está muy allá.

A las nueve y media, el personal del restaurante les comunicó que podían ir pasando.
Les habían asignado en una mesa para cuatro.

-Buenas noches- el murmullo de la gente  no permitía escuchar muy bien al orador- Buenas noches- poco a poco las voces se fueron acallando.
-Es un placer para mí daros una noche más la bienvenida a nuestra Casa.
Veo muchas caras amigas, así que ya conocéis las cenas maridaje de nuestro mesón. En nuestra pasión por el mundo del vino, hace tiempo que organizamos una vez al mes este tipo de eventos.
Hoy nos visita Bodegas Torres. Para ayudarnos a sacar el máximo partido al maridaje de hoy, tenemos el placer de contar con Xavi Folls, sommelier de la bodega, que nos guiará en la experiencia.
Torres nos presentará hoy cinco vinos. En la recepción habéis podido probar Piper-Heidsiek, es un champagne elaborado con chardonay y pinot meunier que pertenece al grupo Torres. Pero creo que es mejor que Xavi sea quien os de los detalles técnicos de los vinos de hoy.

-Hola buenas noches. Como ha introducido Daniel, hoy presentaremos cinco vinos que maridarán con los platos que hemos convenido con su jefe de cocina. 
Para quien no lo sepa, lo de maridar es que el vino, por su sabor y características, “casa”,es marido y mujer, con el plato que va a ser consumido.
Después iré presentando cada vino y sus características antes de la consumición de cada plato, pero les adelanto que de primero serviremos un vino blanco Milmanda, seguiremos con Santa Digna un rosado de nuestra bodega de Chile , de nuestra gama de tintos, hemos elegido Mas Borràs y para el postre, un vino dulce, Vendimia Tardía.

Pasaron a tomar el primer plato.
Una vez les fueron servidas las copas con el vino blanco, Xavi Folls, hizo la descripción del vino y la nota de cata y explicó porqué maridaba con el pescado servido.
-Está rico- Joan metió de nuevo la nariz en la copa y dio otro sorbo al vino- no tiene nada que ver con Viña Sol.
-Tampoco creo que cueste lo que vale Viña Sol- le sonrió Loe.
A Marc le pareció que era un vino de sabores muy complejos y que, en realidad, no casaba mucho con el rape que les habían servido, porque se imponía en exceso por encima del sabor plato, pero el vino era muy bueno.

De segundo sirvieron el rosado, según Xavi, Santa Digna era un vino con la facilidad de entrada en boca de un blanco y la complejidad de tono largo de un tinto, lo que lo hacía idóneo tanto para carnes blancas como para arroces o pescados.
Los camareros, dejaban una botella de vino en cada mesa. La conversación se fue animando, de manera que no giraba en absoluto en torno a los vinos que estaban probando.
-¡Ay!- dijo Loe- No queda más vino y estoy seca.
-Perdone- Marc se dirigió a un camarero-se nos ha terminado el vino.
-Ahora les traigo otra botella, está pensado una botella cada dos personas.

El servicio se retrasó un poco para retirar el segundo plato y dar paso al tercero. Mientras tanto la tercera botella de vino también cayó.

Marc ya no llegó a prestar atención a la explicación del vino tinto. Se notaba en una nube. 
En su neblina, se dio cuenta de que empezó a beber copas de vino como si fuese agua. En su mente se dio la señal de “guarda la compostura” cuando se acercó Xavi a interesarse por su opinión por los vinos que estaban probando. Prefirió no decir nada, porque se dio cuenta que le costaría mucho hilvanar una frase coherente. Se fijó en Sofía que estaba a su lado con la mirada perdida.

Del vino de postre, ni supo si lo había probado.

La siguiente imagen que vino a su mente, fue verse con Joan, Loe y Sofía en Rompeolas
No recordaba haber ido hasta el centro de la ciudad en coche, supuso que habrían ido todos en el coche de Joan.
Loe le llevó una copa de ron con cola y le llevó otra a Sofía.
Conforme le dio la bebida, Marc sintió cómo le salpicaban los camales de los pantalones.
-Joan, pídele otra copa a Sofía que se le ha caído- dijo Loe.
Marc no era consciente ni de si se había reído de lo sucedido, dio un largo trago a su cubata y siguió en trance sin decir nada.
Joan le dio la copa a Sofía y esta vez Marc sí que vio como se le caía de la mano y se volvía a romper en el suelo.
Joan se desternilló.
-Tía, pareces un muñeco de Playmovil con la mano grande- dijo Loe.
-Voy a traerle otra- propuso Joan.
-Déjalo Joan- dijo Loe- creo que va hasta arriba, no vale la pena darle más alcohol.

Marc se vio en la puerta de Santa María balanceándose adelante y atrás y Joan preguntándole algo.
-Marc- dijo Joan- ¿Dónde vive Sofía?
-En su casa- dijo él balbuceando.
-Joder tío, pareces un puto bucle, eso ya me lo has dicho tres veces ¿Te acuerdas en qué calle o cómo llegar?
-Joan déjalo, que se vengan a casa a dormir la mona y ya está- dijo Loe.
-No me acuerdo del- Marc paró- del, del nombre de la calle, pero sí que sé ir.
 Decidieron que cogerían el coche de Joan y Marc les guiaría a la casa de Sofía para dejarla.

Marc iba sentado en el asiento de atrás con Sofía al lado. Iba dirigiendo a Joan hacia las afueras.
-¿Sofía vive en el campo?- preguntó Loe.
Joan levantó los hombros en un signo de que lo desconocía.
Marc les dio una vuelta por caminos sin asfaltar hasta que llegaron a una casa de campo sin verja de la zona de la huerta.
-Hostia- dijo Joan- ¡Marc! ¡Nos has traído a la casa de campo de tus padres!
-Aquí vive Sofía- se medio entendió a Marc.
-¿Ahora qué hacemos?-  preguntó Loe.
-Conozco la casa- dijo Joan- los acostamos a cada uno en una habitación y ya mañana que se las arreglen.
-No sé si es buena idea- dijo Loe- Marc está cabreado con Sofía y lo de hoy era una excusa para hacer las paces. Lleva una temporada saliendo con Júlia.

Marc se despertó de un sobresalto. Seguía ebrio y no entendía donde estaba. Alguien había encendido la luz y vio cómo salía corriendo de la habitación.
Marc saltó de la cama y siguió a quien había salido apresuradamente de su cuarto.
Una mujer se dirigía al cuarto de baño,era Sofía.

Sofía estaba vomitando. No le había dado tiempo a llegar al aseo y había empezado a devolver en el pasillo dejando un rastro de vómitos hasta el indoro. Una vez allí, no le había dado tiempo a abrir la tapa del sanitario y estaba potando contra la pared.
Se acercó a Sofía y le cogió la cabeza dirigiéndosela hacia el plato de ducha. Sofía parecía un aspersor devolviendo todo lo que había cenado ese día. Después de regurgitar un par de veces más, parece que ya se quedo aliviada.
Con lágrimas en los ojos, se abrazó a Marc.

-Ya, ya- le consolaba él como si de una niña pequeña se tratase- ¿Te encuentras un poco mejor?
Ella asintió con la cabeza. Marc le pasó un par de tiras de papel higiénico y ella se secó la cara y la boca.
-Vete a la cama que voy a recoger un poco  esto- dijo él.
-Yo te ayudo- dijo Sofía.
-No déjalo. Vete a dormir y voy recogiendo la empastrá que si no mañana no va haber quien lo limpie.

Sofía salió del cuarto de baño y Marc se fijó en que iba con el culo al aire debajo de su blusa verde champagne de Zara.
Fue a coger la fregona y el cubo, y lo llenó un poco en la ducha. Comenzó la tarea de recoger, borracho aún, los restos de la cena que había dejado Sofía por el pasillo y el cuarto de baño.

No pudo limpiar mucho, le tocó salir corriendo al aseo. Levantó la tapa del inodoro y dio buena cuenta de lo comido aquella noche contra el fondo de la taza.
La vomitera le vino bien, le despejó un poco. Se lavó la cara.
-Mierda-  se dio cuenta de que él también iba desnudo de cintura para abajo.

*BSO Desaparecer-Los Planetas
 *Relacionado con La Mesa (Segunda Oportunidad), La Cama

martes, 26 de marzo de 2013

Toledo (Espera parte VI)

*Continuación de Espera y Sueños Días


Elena terminó a las ocho de la tarde de trabajar. Metió en una bolsa de Tintoretto los zapatos de tacón, la blusa dorado cava y los pantalones de vestir que llevaba anoche, y acudió a la cita que le había propuesto Alberto en el post it.

La calle Juan Bravo estaba lo suficiente cerca para ir caminando y lo suficiente lejos para que fuese improbable encontrarse a ningún compañero del trabajo. No sabía por qué motivo, iba acelerando el paso, se sentía nerviosa, como si estuviese haciendo algo prohibido.
Torció la esquina de la calle Príncipe de Vergara y vio que Alberto estaba consultando el móvil en la puerta del bar, esperándole.
-¡Hola!- el saludo fue más bien un susurro detrás de una sonrisa nerviosa.
Elena apoyó su mano izquierda en el hombro de Alberto y se acercó a él. Alberto posó su mano en la parte baja de la espalda de Elena y la atrajo ligeramente hacia si. Se dieron dos marcados besos en las mejillas.
-¿Qué tal estás?- le sonrió Alberto- Vamos dentro que con este viento nos congelamos.

Echaron un vistazo al local y tomaron asiento en una mesa del fondo. Uno al lado del otro.
-¿Qué tal has pasado el día?- preguntó él.
Elena sonrió y le miró con cara de complicidad.
-Cansadísima- dijo mientras le regalaba una mirada pícara- ¿Y tú?
-Deseando que terminase para encontrarme contigo.
Elena se miró las manos mientras sonreía y volvió a mirarle a los ojos.
-¿Qué os pongo?- la voz del camarero interrumpió el momento.
-Yo un vino blanco- dijo Elena.
-Otro- dijo Alberto- ¿Qué tienes?
-Verdejo.
-Dos verdejos entonces- sentenció Alberto.

No habían podido, ni querido, encontrarse en todo el día.
La genial idea del Boss de organizar una cena de empresa un jueves y tener que trabajar al día siguiente en horario normal, había dado como resultado uno de los días menos productivos que se podían dar. Todos los compañeros, hacían su particular remember y high lights de la fiesta de anoche, prestando más interés por las conversaciones privadas que la atención a los clientes y sus quehaceres profesionales. Parece que nadie había reparado en que Alberto y Elena habían desaparecido juntos de la fiesta.

Alberto y Elena hablaron de esto, de cómo a la gente les gusta recordar los buenos momentos pasados sólo hacía unas horas y las ganas que tenían todos de repetir ese tipo de salidas, las buenas intenciones de hacerlo al margen del Boss. Propuestas que después nunca se materializaban ni se materializarían.
No hablaron de su noche, la tenían aún demasiado reciente y era confuso hablar de ello. Los dos sabían lo que había pasado y cada uno tenía su recuerdo vivo e íntimo de lo ocurrido.
Aprovechando la llegada del camarero con las copas, guardaron unos instantes de silencio incluso momentos después de que el camarero se hubiese marchado con su bandeja.

-Elena ¿Qué vas a hacer el fin de semana?
-Mañana por la mañana, trabajar, me toca cierre de balance- dijo ella apesadumbrada.
-Digo después- insistió Alberto.
Elena guardó silencio. ¿Qué contestar? ¿Qué decir? Aguardó a escuchar su propuesta.
 Alberto dio un largo trago de su copa de vino.
-¿Quieres que pasemos el fin de semana en Toledo?
Elena quedó sorprendida ante lo que estaba escuchando y no respondió enseguida.